En América Latina, el principal límite de la conectividad en los hogares ya no es la red de fibra, sino el Wi-Fi obsoleto. Así lo afirma un informe de la firma Ookla, que advierte que las redes de alta velocidad en la región “podrían verse con dificultades si los operadores no adoptan los nuevos estándares Wi-Fi”.
En los últimos años, la fibra óptica se volvió más accesible en los países latinoamericanos, lo que abre la puerta a conexiones a Internet más rápidas y confiables. Esta tecnología, además, suele ser la base sobre la cual se apoyan los puntos de acceso Wi-Fi dentro de los hogares.
Sin embargo, este avance contrasta con un problema menos visible, pero igual de crítico: la red inalámbrica de última milla no siempre está preparada para aprovechar las capacidades que ofrece la fibra.
En México, alrededor del 85% de los clientes ya migró de la banda ancha tradicional a la fibra óptica, lo que permitió triplicar la velocidad media de descarga en los últimos cinco años entre los distintos proveedores de servicios fijos.
En Brasil, según datos de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), el 77,2% de las conexiones fijas a Internet correspondían a fibra óptica en noviembre de 2024, un aumento del 8,8% interanual.
En la Argentina, un estudio de CABASE de 2025 mostró que los servicios de conectividad fija alcanzaron al 82,6% de los hogares. En los distritos de CABA, Mendoza, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, el 52,5% de los hogares conectados accede mediante fibra óptica, lo que confirma la consolidación de esta tecnología como principal medio de acceso.
El estudio también revela un salto en las velocidades contratadas: el 37,64% de las conexiones fijas en los hogares del país supera los 100 Mbps, mientras que el 15,39% ya registra velocidades mayores a 300 Mbps. A su vez, el 23,54% de los hogares se ubica en el rango de entre 50 Mbps y 100 Mbps, y un 14,79% entre 20 Mbps y 50 Mbps.
De todas formas, persiste una brecha relevante: cerca de un cuarto de los hogares aún cuenta con velocidades inferiores a 20 Mbps. Dentro de ese grupo, el 14,32% dispone de conexiones de entre 6 Mbps y 20 Mbps, y un 9,72% no supera los 6 Mbps.
La barrera a superar
A pesar de los avances en los despliegues de fibra en Latinoamérica, hay una barrera impensada hace algunos años: la persistencia de estándares Wi-Fi obsoletos. Estos limitan la posibilidad de aprovechar plenamente las capacidades de la fibra en los hogares.
La versión de Wi-Fi que utilizan los clientes se volvió un factor crítico para definir la calidad de la experiencia de conexión. Por más que la fibra avance, si los routers instalados en los hogares responden a estándares antiguos, los usuarios no logran percibir mejoras sustanciales.
Por ejemplo, el reporte de Ookla indica que el protocolo Wi-Fi 5 alcanza una velocidad máxima teórica de 6,9 Gbps, un valor inferior a los planes de 10 Gbps que ya ofrecen algunos operadores de la región. Además, el informe señala que en América Latina todavía existen muchas conexiones basadas en Wi-Fi 4, cuyo límite teórico es de apenas 600 Mbps.
Un diferencial claro
La adopción del estándar Wi-Fi 6 promete mejorar significativamente este escenario, al permitir velocidades máximas teóricas de hasta 9,6 Gbps. Más aún, el Wi-Fi 7 —todavía incipiente en Latinoamérica— podría llevar ese umbral hasta los 46 Gbps.
Según Ookla, Chile y Uruguay lideran la adopción de Wi-Fi 6 en América Latina. Sin embargo, incluso en esos países, el Wi-Fi 4 todavía representa al menos el 20% de las conexiones. En naciones como Argentina, Paraguay y Venezuela, esa proporción supera el 40%, al igual que en varios países de Centroamérica.
La actualización necesaria
En este contexto, la actualización hacia tecnologías Wi-Fi más modernas y con mayor capacidad se vuelve clave para que los usuarios latinoamericanos puedan disfrutar de una experiencia de conectividad optimizada. Sin una red Wi-Fi de última milla acorde, la revolución de la fibra difícilmente se materialice.
El informe de Ookla lo resume con claridad: “Al actualizar los routers Wi-Fi de los usuarios para que sean compatibles con las versiones más recientes del estándar Wi-Fi, los operadores podrían mejorar drásticamente la experiencia de sus clientes. La combinación de redes de fibra rápidas y conexiones Wi-Fi veloces permite ofrecer planes de servicio por niveles cada vez más competitivos, además de mejorar la fidelidad de los clientes y la reputación de la marca”.
Desde Toltech Group, como socio distribuidor de Huawei, apuntamos a optimizar la infraestructura de conectividad en la Argentina, apostando a la renovación del parque de routers como una decisión estratégica para acompañar el despliegue de fibra y maximizar su impacto en la experiencia del usuario.

(Fuente: CABASE Internet Index 2025)